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¿Dónde se encontraba el texto puro antes de 1611?

hace 4 días
3 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

En el debate sobre la pureza textual, los críticos a veces plantean la siguiente pregunta: "Si la versión King James y su texto base de hebreo y griego constituyen la autoridad definitiva respecto al texto preservado de la Biblia, ¿dónde se encontraban entonces las palabras puras de Dios antes del año 1611?".


El texto base del Antiguo Testamento en la versión King James (KJV) es el Texto Masorético Hebreo. En cuanto al número de palabras, el Texto Masorético Hebreo constituye el 77 % de la Biblia. Este texto se ha preservado perfectamente durante miles de años. Los Rollos del Mar Muerto dieron testimonio de la increíble preservación de la Biblia hebrea. ¿Dónde se encontraba el texto puro que conforma el 77 % de la KJV antes de 1611? Se hallaba en el Texto Masorético Hebreo. Consulte mi artículo La preservación perfecta del Antiguo Testamento para leer por qué el texto hebreo es el texto correcto.


Entonces, ¿qué sucede con el otro 23% de la Biblia que no está en hebreo? ¿Dónde se encontraba el texto puro del Nuevo Testamento antes de 1611? El texto puro de la Biblia se hallaba en más del 90 % de los manuscritos griegos que respaldan la versión King James (KJV) y el Texto Recibido. Consulte mi artículo La preservación perfecta del Nuevo Testamento para obtener más información.


Si bien la gran mayoría de los manuscritos existentes respaldan el Texto Recibido del Nuevo Testamento y la versión King James (KJV), los detractores de la doctrina de la Preservación de las Escrituras señalan que, ocasionalmente, existen ligeras discrepancias entre los distintos manuscritos. Aunque estas diferencias son pocas y de poca importancia (como la grafía de una palabra), la Biblia nos dice que no pasará ni una jota ni una tilde; por tanto, debemos resolver tales diferencias, por insignificantes que parezcan. La buena noticia es que estas discrepancias se resuelven fácilmente mediante un proceso de comparación con todos los manuscritos disponibles dentro de su misma familia. Para ayudar al lector a comprender este proceso, imaginemos una mesa con 100 manuscritos del Evangelio de Juan. Supongamos que 95 de ellos contienen una determinada palabra en un versículo, mientras que 5 la omiten. Se puede concluir con certeza que dicha palabra forma parte de la Escritura y que los 5 manuscritos que la omiten presentan un error de copista. Este proceso de comparación es el que nos permite resolver cualquier discrepancia dentro de una familia de manuscritos, por pequeña que sea. Antes de la KJV y de la fijación definitiva del Texto Recibido, ya contábamos con manuscritos griegos fiables, y cualquier discrepancia, por mínima que fuera, podía resolverse mediante el cotejo.


Dado que conocemos cuál es el texto preservado y puro de la Biblia, es lógico concluir que nuestras traducciones bíblicas a otros idiomas deben realizarse a partir exactamente del mismo texto base de griego y hebreo que la Biblia King James. En español, la versión Reina Valera Gómez (RVG) ha hecho precisamente eso, y esa es la razón por la cual concuerda con la KJV. Muchos de quienes respaldan la Biblia Reina Valera Gómez creen en un texto definitivo y en una autoridad definitiva.


El problema con esta explicación no es que sea difícil de entender, sino que algunos no quieren aceptarla. Quieren una Biblia flexible. Quieren elegir a su antojo lo que dice la Biblia, según sus propias preferencias. Para demostrarlo, tomemos como ejemplo el Antiguo Testamento que constituye el 77 % de la Biblia.


¿Aceptan los críticos contar con un texto definitivo y autorizado para al menos el 77 % de la Biblia, dado lo sencillo que resulta reconocer el Texto Masorético Hebreo como tal autoridad? Por supuesto que no. En el debate sobre las versiones bíblicas en español, defienden la RV1960, la cual se aparta del Texto Masorético Hebreo para seguir a la corrupta Septuaginta griega. La cuestión es que no plantean estas preguntas con honestidad; su único interés es inventar cualquier excusa para justificar las corrupciones textuales de la RV1960.

 

Los críticos de la postura de la preservación perfecta no poseen ninguna autoridad final, ni tampoco ven problema alguno en el corrupto Texto Crítico presente en la versión que defienden: la RV1960. No desean una autoridad final; quieren una Biblia flexible. El problema es que Dios no les dio una Biblia flexible. Les dio certeza, les guste o no.


"para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad, a fin de que puedas responder palabras de verdad a los que a ti envíen?" – Proverbios 22:21

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