Jesucristo es el Señor
- Dr. Humberto Gómez

- 7 nov
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Transcripción del sermón predicado por el Dr. Humberto Gómez el 27 de junio de 2025 en la Iglesia Bautista Landmark de Haines City, FL, EE.UU. El sermón se titula "Jesucristo es el Señor".
Amén. Gracias, hermano. Amén. Hermanos, una bendición estar aquí esta noche. Aquí están mis mejores amigos, campeones de la fe y mis respetos para cada uno de ustedes. Dios sabe que les respeto, les amo mucho y yo prefería, preferiría oírlos a ustedes que oírme a mí mismo, pero agradezco que todavía me den el privilegio de compartir la palabra de Dios. Una bendición estar aquí en Lenmark. Este lugar literalmente es un landmark. Es un lugar histórico en el asunto de la Biblia. Wow. No estaba en nuestros planes. Dios puso este lugar en nuestros planes y a él sea la honra y a él sea la gloria.
Vamos a ponernos de pie, hermanos, y abrir nuestras Biblias en el libro de Lucas, capítulo 23. He predicado muchos mensajes de este pasaje, pero este es un mensaje que voy a predicar por primera vez. Es que sé que voy a batallar un poquito, pero les ruego de sus oraciones. Amén.
Lucas, capítulo 23, un pasaje que yo atesoro con el alma. Y de una vez quiero hablar sobre este tema. Jesucristo es el Señor.
Voy a decirlo otra vez. Jesucristo es el Señor.
Lucas, capítulo 23, comenzando el versículo 39. Y había también sobre él un título escrito con letras griegas y latinas y hebreas. Este es el rey de los judíos. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo, "Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros." Y respondiendo el otro, lo reprendió diciendo, "¿No temes tú a Dios aún estando en la misma condenación?" Wow. Y nosotros, a la verdad justamente padecemos porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos. Y mirando a Jesús dice, "Pero este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús, y aquí está la palabra, Señor, Lord, Señor, acuérdate de mí. Aleluya. Cuando vengas en tu reino. Amén. Y quiero predicar un mensaje, hermano, sobre algunos personajes en la Biblia que cuando vinieron a Jesús, la primera palabra que salió de sus labios fue la palabra Señor. Y cómo Jesús respondió a la palabra Señor.
[Oración] Señor, bendice tu palabra, habla al corazón. Gracias por tu bendita palabra. Muchas gracias. Y gracias, Señor, también una vez más. Gracias por los héroes de la fe, mis amigos que están aquí en esta noche. Calienta nuestro corazón y que Jesucristo sea exaltado en todo. En su nombre lo pido. Amén.
Una vez más quiero formar un mensaje, si es que puedo, acerca de algunas personas en la Biblia que cuando vinieron a Jesús, la primera palabra que salió de su boca, de sus labios, fue la palabra Señor. La palabra Señor es una palabra griega, Dr. Putney, tremendo. Kurios. Y la palabra "kurios" simplemente "señor." La palabra "kurios" quiere decir el hacedor de todo, el dueño de todo, el creador de todo, el mero mero, como dicen allá en Paraguay. Ñande yara Jesucristo, el creador de todo. Amén.
Este ladrón estaba a punto de morir, a punto de descender al mismo infierno, pero en el último momento algo pasó en su corazón. Él estaba observando a Jesús en la cruz del Calvario. Qué bárbaro. Mientras ellos se quejaban de su dolor, la Biblia dice que Cristo con el gozo puesto delante de él sufrió la cruz. Sí. Mientras ellos se quejaban y lloraban, había un gozo en el corazón de Jesús, porque él sabía que estaba pagando por la redención del mundo entero. Y este ladrón lo estaba observando y notó que cuando lo maldecían, bendecía.
Sí, sí. Este es diferente. Amén. Y de repente alguien le dijo, "Yo sé que fue el Espíritu Santo. Este es el Señor."
Déjenme, me voy a salir del tema un poquito. Aquí hay otros tantos mensajes que he predicado de este pasaje, pero no más voy a dar tres cosas para que se las lleven a casa gratis. No les voy a cobrar por ellas.
Este ladrón, fíjense, reconoció que la vida no termina con la muerte. Amén. Él sabía que después de morir iba a estar vivo. Y más Jesús. Wow. Él se dio cuenta que Jesús era rey. Sí. Y que tenía un reino. Sí. Wow.
Este ladrón creyó que Jesucristo iba a volver otra vez. Creyó en la segunda venida del Señor. Wow. Este hombre se dio cuenta que Jesucristo no era un simple mortal. Él se dio cuenta que Jesucristo es el Señor. Amén. Yo ahorita voy a entrar al mensaje, tranquilos. Yo estoy estoy disfrutando, estoy masticando este mensaje porque bendice mi alma. Amén.
He dicho antes, este ladrón cuando vio a Jesús dijo, "Yo no te veo sentado en un trono, te veo colgado en una cruz, pero algo me dice que tú eres el Señor. Yo no veo una corona de oro sobre tu cabeza. Yo veo una corona de espinas sobre tu cabeza, pero algo me dice que tú eres el Señor. Yo no veo un cetro en tu mano, veo clavos en tus manos. Pero algo me dice que tú eres el Señor. Yo no te veo vestido de realeza, de lina, de púrpura, pero algo me dice que tú eres el Señor. Yo no te veo rodeado de los call de la callos de servidores. De hecho, te veo rodeado de enemigos. Pero algo me dice que tú eres el Señor.
Ah, Cristo es el Señor.
Este ladrón cuando vio a Jesús le dijo, "Señor, acuérdate de mí." ni siquiera le pidió que lo salvara, ni le pidió que le diera una mansión en el cielo. No más le dijo, "Cuando regreses, no más tenme en tu memoria, no más acuérdate de mí." Y Jesús le dijo, "No, no, no, no cuando yo regrese. Hoy mismo vas a estar conmigo en el paraíso. Hoy mismo te voy a llevar al paraíso."
Hermano Carlos, la confesión de este ladrón le abrió las puertas del paraíso. Amén. Así es. A un pecador perverso que no merecía nada, pero reconoció a Jesús y dijo, "Señor." Y Jesús le dijo, "Hoy te voy a llevar conmigo al paraíso." Wow. Le abrió las puertas del paraíso. Jesús puede abrir las puertas del paraíso al peor de los pecadores. Si tú estás aquí esta noche y y no sabes dónde pasarás la eternidad, ven a Cristo. Él es el Señor y él te abrirá las puertas francas paraíso. Él es el camino al cielo. Él es la verdad es la vida. Él no quiere que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
Este ladrón no se bautizó, no tomó ninguno de los sacramentos, no hizo buenas obras, no hizo, no dio ningunas ofrendas, simplemente depositó su fe en el Señor Jesús y dijo, "Señor, acuérdate de mí." Y Cristo se lo llevó a la gloria. Cristo le abrió las puertas del paraíso.
En el año 1971, estando yo hundido en la miseria, en la maldad, ya buscando un escape de esta vida, alguien vino a hablarme de Jesucristo y yo deposité mi fe en él. Y cierto que esa vez yo no fui llevado al paraíso, pero parece ser que el paraíso fue traído a mí. Hubo un cambio en mi vida. Cristo me transformó.
A este ladrón le abrió las puertas del paraíso. Voy a decir una segunda cosa, está bien bonita. Quédense conmigo un rato. Esta palabra, Señor, abrió las puertas. Estoy hablando personalmente. Me abrió las puertas a la pureza de la palabra de Dios. Amén. Por este pasaje fue el primerito, el número uno, que cuando lo vi abrió las puertas para la pureza de la palabra de Dios en español. Amén. Amén. Y dice, ¿por qué? Bueno, porque la primer vez que escuché de este que este ladrón dijo, "Señor, yo noté que mi Biblia en español no tenía la palabra Señor." Wow.
Yo escuché un hermano, un pastor predicador que leyó la King James y decía, "Señor, remember me." Y yo dije, "¿Por qué la palabra Señor no está en nuestra Biblia?" Amén. Yo escuchaba los cantos, hermano Manuel, mi sobrino. Huerquillas, qué lindas las morelianas. Y la mamá también en chulas. Yo oía los cantos que cantaban en la iglesia. Señor, acuérdate cuando estés en tu reino. Yo no sé cantar, ¿okay? Estoy cantando. Como estamos en una competencia entre hermano Correa y yo. Señor, acuérdate de este pecador. Y yo decía, bueno, ¿por qué si si por qué cantan Señor señor si si no está en la Biblia? Y ese versículo fue el primero que Dios utilizó para abrir mi interés en la pureza de las Sagradas Escrituras.
De ahí encontré que en Marcos capítulo 9, aquel hombre que tenía un hijo enfermo vino a Jesús y clamando con lágrimas le dijo a Jesús, "Señor, Señor, creo, ayuda mi incredulidad." Pero en mi Biblia no estaba tampoco en Marcos la palabra Señor. Y así fue encontrando otros versículos hasta que al fin ya no pude más. Hablé con mi pastor y le dije a mi pastor Dr. Greg Estep dije, "Pastor, necesitamos hacer algo con la Biblia en español. No se me olvidan sus palabras. Él me dijo, "Humberto, primero dedica unos años a estudiar la historia de la Biblia en español, las primeras versiones, ¿de dónde viene, qué textos se usaron?" y obedecí a mi pastor y me dijo estas palabras, "Cuando estés listo, yo sé que tú tienes el corazón para hacerlo. Cuando estés listo, Dios va a proveer todos los cerebros que tú necesites para hacer este trabajo. Boy was he right?" Y hermanos, Dios comenzó a enviar hombres.
Dios comenzó a enviarme colaboradores de España, de Argentina, de Guatemala, de Puerto Rico y y usted nómbrelo. Y a mi sorpresa, yo no sabía. A mi sorpresa, me di cuenta que había muchos predicadores que estaban interesados en la pureza de la palabra de Dios en español. Amén. Amén. Y es como llegamos a la RVG por la palabra Señor. Y en esta noche yo quiero decir aquí entre nosotros el hermano Manny Rodríguez es el presidente de la asociación, pero aquí no tenemos un líder, hermano. Nuestro líder es el Señor Jesucristo. Aquí no seguimos al hombre, aquí seguimos a Dios. Yo no más soy un instrumento. Yo ni siquiera planeé esta conferencia. A mí me invitaron a venir y aquí estoy. Y yo quiero exaltar el nombre que es sobre todo nombre, el nombre del Señor Jesucristo.
La palabra "Señor" le abrió el paraíso a este ladrón arrepentido. La palabra "Señor" abrió las puertas para la pureza de la palabra de Dios en español.
Voy a decir otra persona que la primera palabra que salió de sus labios fue la palabra Señor. Está en Mateo capítulo 8. Mateo capítulo 8. Ya lo tienen. Versículo 1 dice, "Y cuando él descendió del monte, grandes multitudes le seguían." Mira el versículo 2. Y he aquí vino, wow, un leproso. Y miren lo que dice. Y le adoraba. Qué preciosa es la palabra de Dios. Y le adoraba. diciendo su primer palabra, Señor, si quieres puedes limpiarme, Señor. Si quieres puedes limpiarme. Y Jesús extendiendo su mano, le tocó al leproso, le tocó diciendo, "Quiero. Se limpio." Wow. La palabra, Señor, a este hombre. le abrió las puertas de lo imposible.
Un hombre lleno de lepra. Qué triste vida. No había cura para la lepra. un mal pestilente, contagioso, sin remedio. El pobre leproso era expulsado de la comunidad, de su familia, ni su esposa ni sus hijos podían venir y abrazarlo, darle un beso. Se dice que cuando les llevaban de comer allá las aldeas donde estaban fuera de la ciudad, en una bolsita desde lejos, les aventaban la comida y ahí venía el leproso a recoger su comida y veía a sus hijos allá de lejos, a su esposa de lejos. Pero este día este leproso vino a Jesús y él dijo, "Señor, tú eres el hacedor de todo. Tú eres el creador de todo. Yo sé que mi lepra no te va a contagiar a ti. Yo sé que tú no me vas a echar fuera." Y viene a Jesús y Jesús le dijo, "Quiero ser limpio." La palabra, Señor, le abrió las puertas a lo imposible.
Yo no sé cuál sea tu condición. Él te puede ayudar. Yo sé que a mí me dijeron cuando empezamos este trabajo, "Tú no puedes." Y yo les dije, "Yo sé que no puedo, pero yo tengo un Señor que todo lo puede. Yo tengo un Señor que todo lo puede." Él abre las puertas a lo imposible. No le crea a nadie que le diga que usted no puede, está bien, no puede. Pero usted tiene un Dios que sí puede y él puede hacer lo imposible. Am. Así es.
Ahorita se va a poner todavía más interesante. Está bonito esto. Espero que ustedes lo estén disfrutando. Yo lo estoy disfrutando. La palabra Señor le abrió las puertas a lo imposible, a este leproso.
Mateo 15:22. Qué chulada, qué hermosura. Mateo 15. Me encanta. Ya lo tienen. Versículo 22. Y he que una mujer cananea. Wow. Esta mujer cananea era una mujer, no era judía. algo morenita. Qué tremendo que había salido de aquella región, clamaba diciéndole, "Señor, su primera palabra de esta mujer cananea. Señor, hijo de David, ten misericordia de mí. Mi hija es gravemente atormentada. de un demonio. Wow. Ya sabemos el resto de la historia. No le no le respondió palabra. Sus discípulos vinieron y le rogaron que la despidiera. Versículo 24. Y él respondiendo le dijo a ella, "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel." Y sigue diciendo, entonces ella vino y le adoró diciendo otra vez, Señor, Señor, socórreme, ayúdame. Wow. Mas él respondió y dijo, "¿No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos?
Qué tremendo es Jesús. En verdad no más lo estaba probando a ver hasta dónde llegaba y ella dijo, "Sí, Señor. Sí, pero tú eres el Señor." Más los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondió Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo, "Oh mujer, grande es tu fe. Te ha hecho contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. La palabra, Señor, esta mujer, la primera palabra que salió de sus labios para dirigirse a Jesús fue, "Señor, y esto le abrió las puertas. ¿Cómo decirlo? Yo sé que no, ella no es la primera, pero le abrió las puertas a los gentiles, le abrió las puertas a todas las razas.
No importa de qué raza seas, no importa si tu piel es blanca, amarilla, negra, roja, del color que sea tu piel. Si tú vienes al Señor Jesucristo, él te da la entrada a la gloria. Le abrió las puertas. a todas las razas. Sí. Y por qué no decirlo, arreglar los problemas de la familia y de los hijos. Ah, si algo sufrimos, si algo nos dolemos, si algo lloramos, es por nuestros hijos. Pero tenemos un Señor que si venimos a él, él puede ayudarnos. Amén.
Me dejan decir dos cosas más y termino. En Mateo capítulo 8 versículo 6. Mm. Sí, hermano. Gracias. Vamos a ocho. Vamos a leer el cinco. Y entrando Jesús en Capernaún, vino a él un centurión rogándole y diciendo, "¿Qué Señor? Señor, esto le abrió las puertas, hermano, a este hombre de par en par a los milagros en favor por otros. Wow. Este hombre, soldado romano, duro de corazón, acostumbrado a la guerra, su corazón fue ablandado y Jesús le abrió las puertas de par en paragro en favor de su siervo y para acrecentar su fe. Entonces Jesús le dijo al centurión, "Ve y como creíste te sea hecho." Y su siervo fue sano en aquella misma hora. Wow. El Señor te abre las puertas de par en par si crees en él aún en favor de otros.
Voy a concluir.
Son muchos los pasajes en la Biblia de personas, de personajes que confesaron que Jesús era el Señor, dirigiéndose a él con la primera palabra que no terminaría de mencionarlos. Puedo mencionar a María, su madre, a Elizabeth, su tía, a Juan el Bautista, a Mateo, a Juan, a Pedro, a todos sus discípulos que cuando vinieron a él le dijeron, "Señor, es y en el Antiguo Testamento puede hablar de David, de Jeremías, de los profetas y El mismo Dios, el Padre le llama Señor. Wow. Wow. Viene el día, bendito día y ya está a la puerta en que toda lengua tendrá que confesar que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.
Un pasaje más y termino en Apocalipsis capítulo 19. Esto me encanta. Ya, ya termino, hermanos. Ya termino, ahorita los dejo ir. Apocalipsis capítulo 19. Ya lo tienen. Versículo 9.
Juan está en la isla de Patmos. vienen y hablan y le dicen y él me dijo, escribe, pon acoge el el la tinta y la pluma, el tintero, el pergamino y escríbelo, que quede grabado. Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del cordero. y me dijo, "Estas palabras, estas son palabras verdaderas de Dios." Y yo me postré a sus pies para adorarle y él me dijo, el ángel me dijo, "Mira, no lo hagas. Yo soy consiervo contigo. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que tienen testimonio de Jesús. Adora a Dios. Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Quédense conmigo. Mira lo que dice Juan 11. Y vi el cielo abierto. Wow. Y aquí un caballo blanco y el que estaba sentado sobre él era llamado fiel y verdadero y en justicia juzga y pelea. Amén. Le sigo. Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas coronas y tenía un hombre escrito que ninguno conocía, sino él mismo. Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es llamado el verbo de Dios. Amén. Amén.
Le sigo. Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, y de su boca sale una espada aguda para herir con ella las naciones, y él la regirá con vara de hierro. Y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira de Dios todopoderoso. Y aquí está. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre, Rey de Reyes y Señor de Señores, Rey de Reyes y Señor de Señores. Wow. Así es.
Último pasaje y termino. Repito, viene el día en que toda lengua va a tener que confesar. Filipenses 2 y termino. Filipenses capítulo 2. Vamos a leer solamente el versículo 8, 9, 10 y 11. hablando de Jesús. Y aquí termino. Y hallado en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre. para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla.
Note esto de los que están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre. Qué hermosura. Dice, "Todos los que están en el cielo tendrán que confesar. Un día confesarán que Jesucristo es el Señor. Los ángeles, los serafines, los querubines, el Espíritu Santo, Dios el Padre, toda criatura celestial con sus labios públicamente van a decir que Jesucristo es el Señor. Amén. Y lo dice, "Y los que están en la tierra, esto es toda nación, toda tribu, toda lengua."
Escúcheme, no solo los creyentes, también los incrédulos. Sí. Amén. Amén. Aún los que quitaron la palabra, Señor, de la Biblia, ellos van a tener que confesar que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre. Y luego también dice, "Y los que están debajo de la tierra, aún el mundo subterráneo, los ángeles caídos, los que estén en el infierno, aún el mismo diablo tendrá que doblar sus rodillas y va a tener que confesar que Jesucristo es el Señor. para la gloria de Dios Padre. Gloria a Dios, hermano.
Hermanos, concluyo. Jesucristo es el Señor. ¿Cómo no obedecerle? ¿Cómo no hacerle caso? ¿Cómo no pagar el precio? ¿Cómo no entregarle nuestra vida? Jesucristo es el Señor.
Todos puestos de pie, hermanos. Yo quisiera a esta hora hacer una invitación y quisiera no más decirle a los consiervos, gracias por el precio que han pagado, pero Jesucristo es el Señor. Él vale. Él vale cualquier esfuerzo. Él vale nuestra entrega. Él vale el precio que tengamos que pagar. Él es el Señor.
El altar está abierto, hermanos. Vengan a orar. Vamos a orar. Eh, Dios ha bendecido mucho. Agradezco a los campeones guerreros que han peleado grandemente por la pureza de la palabra de Dios. Ya hemos llegado a más de 5 millones de Biblias impresas y repartidas. Dios sigue bendiciendo. Muchos, muchos misioneros cada día se están uniendo más a la pureza de la palabra de Dios. Y a Dios sea la gloria.



