¿Fue Jesús Purificado en Lucas 2:22?
Actualizado: hace 5 días

Lucas 2:22 presenta una diferencia textual importante entre las traducciones bíblicas al español tradicionales y las modernas. La versión Reina Valera Gómez (RVG) dice:
Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés…
La versión Reina-Valera 1960 (RV1960):
“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés…”
La pregunta, por tanto, es sencilla: ¿Estaba Jesús incluido en la ceremonia de purificación descrita en Lucas 2:22, o era solo María quien necesitaba purificación? Considero que “la purificación de ella” es, obviamente, la lectura correcta. Veamos las razones.
Jesús no necesitaba ser purificado
Uno de los argumentos principales de los defensores de la RV1960 es que el pasaje no presenta un problema doctrinal, ya que la purificación mencionada en Lucas 2:22 era ceremonial y no una purificación de pecado personal. Los defensores de la RV1960 explican que la purificación se requería tras el parto y que no debe entenderse como una purificación de María por pecado personal. Se argumenta que la circuncisión y la presentación de Jesús estaban relacionadas con la obediencia a la Ley, el simbolismo y Su identificación con los pecadores, más que con el pecado personal.
A primera vista, este argumento puede parecer razonable. Pero existe un problema importante. La ceremonia de purificación era, en sí misma, un símbolo de limpieza del pecado. Sabemos esto porque incluía una ofrenda por el pecado. Si Jesús hubiera estado incluido en la purificación, incluso si afirmamos que Su purificación era meramente ceremonial, Su participación lo habría asociado simbólicamente con la purificación del pecado.
Las Escrituras enseñan lo contrario de lo que representaría tal simbolismo. Jesucristo estaba totalmente libre de pecado. 1 Pedro 1:19 afirma:
…sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
Hebreos 4:15 enseña que Cristo fue tentado en todo según nuestra semejanza, “pero sin pecado”. Y 2 Corintios 5:21 dice:
Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros...
Cristo no necesitaba ser purificado del pecado porque Él era el Cordero de Dios sin mancha. De hecho, Cristo es quien nos purifica. Hebreos 9:14 afirma:
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
El ritual de purificación del Antiguo Testamento apuntaba hacia la limpieza que el propio Cristo llevaría a cabo. Por lo tanto, tiene poco sentido situar a Jesús como receptor de un ritual de purificación que simboliza la limpieza del pecado. Jesús no necesitaba ser purificado, ni siquiera simbólicamente. Él era el purificador.
La Ley exigía que solo la madre fuera purificada
El segundo problema para los defensores de la versión RV1960 es que el propio Antiguo Testamento nos dice quién debía someterse al ritual de purificación. Levítico 12:2-6 describe la purificación requerida tras el parto:
2 Habla a los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y diere a luz a varón, será inmunda siete días; conforme a los días que está separada por su menstruación será inmunda.
3 Y al octavo día se circuncidará la carne del prepucio del niño.
4 Mas ella permanecerá treinta y tres días en la purificación de su sangre: ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta que sean cumplidos los días de su purificación.
5 Y si diere a luz una hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.
6 Y cuando los días de la purificación de ella sean cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para ofrenda por el pecado, a la puerta del tabernáculo de la congregación, al sacerdote.
Nótese el énfasis repetido en este pasaje: ella. La Ley no establece que el recién nacido debiera someterse a este ritual de purificación. No indica que el niño necesitara la ofrenda por el pecado. Era la madre quien estaba ceremonialmente impura y requería purificación.
Ciertamente, Jesús fue circuncidado al octavo día, tal como registra Lucas 2:21. Sin embargo, la circuncisión era un requisito distinto vinculado al pacto Abrahámico. No se trataba del mismo ritual que la ofrenda de purificación descrita en Levítico 12, ni implicaba la ofrenda por el pecado.
La interpretación tradicional de Lucas 2:22 es, evidentemente, la correcta, ya que concuerda con los pasajes del Antiguo Testamento. Una vez cumplidos los días de su purificación, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor. Esto encaja perfectamente con el contexto del Antiguo Testamento.
El argumento del contacto físico es erróneo
En lugar de aceptar simplemente que "la purificación de ellos" es un error y que la lectura tradicional es la correcta, los defensores de la RV1960 intentan justificar una posible ceremonia de purificación para Jesús. Algunos tratan de resolver esta contradicción recurriendo a otros pasajes relacionados con la impureza ceremonial.
Levítico 15:19 dice que, cuando una mujer estaba impura, cualquiera que la tocara quedaba impuro hasta el atardecer. Algunos defensores de la RV1960 razonan que, dado que María naturalmente tendría contacto físico con el recién nacido Jesús, el niño lógicamente permanecería ceremonialmente impuro junto con ella hasta que se completara la ceremonia de purificación. Pero esto es pura especulación. La Ley nos indica específicamente qué se requería tras el parto. Dios sabía que una madre cuidaría y tocaría a su hijo recién nacido. Sin embargo, al dar la Ley, Dios impuso el requisito de purificación específicamente a la madre, y no al niño.
No podemos simplemente añadir un requisito para el niño que Dios no estableció. Proverbios 30:6 advierte:
No añadas a sus palabras, no sea que Él te reprenda, y seas hallado mentiroso.
El hecho de que Jesús tuviera contacto físico natural con su madre no implica que, por ello, necesitara la ceremonia de purificación propia de las madres recientes. La Ley no dice tal cosa. Intentar inventar este requisito para justificar una lectura errónea no es sensato.
La evidencia de los manuscritos no demuestra que "de ellos" sea la lectura correcta
El siguiente argumento se refiere a la evidencia de los manuscritos griegos. Algunos defensores de "la purificación de ellos" señalan que la mayoría de los manuscritos griegos contienen la lectura traducida como "de ellos", y destacan que algunas ediciones del Texto Recibido también incluyen esta variante.
Es cierto que algunos manuscritos griegos dicen "de ellos". También existen manuscritos y versiones antiguas que dicen "de ella". Asimismo, algunas de las primeras ediciones del Texto Recibido contenían "de ellos". Pero el hecho de que una lectura errónea apareciera en una edición antigua no la convierte en correcta. La historia del propio Texto Recibido lo demuestra. Las primeras ediciones de Erasmo, por ejemplo, contenían lecturas que fueron corregidas posteriormente en ediciones sucesivas. Un ejemplo bien conocido es 1 Juan 5:7, que no figuraba en las dos primeras ediciones de Erasmo pero apareció en las ediciones posteriores.
El hecho de que una edición temprana contenga una lectura errónea no significa que estemos obligados a conservar dicho error para siempre. Los errores pueden y deben ser corregidos.
En el caso de Lucas 2:22, los traductores de la KJV en 1611 utilizaron «de ella» porque es la lectura correcta, respaldada además por la evidencia de los manuscritos. La tradición textual en español también confirma que "de ella" es la lectura correcta. La Biblia del Oso original de 1569, por ejemplo, se refiere específicamente a la purificación de María, y la versión de Valera de 1602 también emplea "de ella".
La cuestión no puede resolverse simplemente señalando que muchos manuscritos griegos dicen "de ellos". La pregunta es: ¿cuál es la lectura correcta? Y el contexto de la Ley demuestra claramente que la lectura correcta es "de ella".
Ambas lecturas no pueden ser correctas
Los defensores de la RV1960 afirman que este es un ejemplo de una decisión textual difícil. Su razonamiento es, esencialmente, que una lectura cuenta con un respaldo manuscrito más sólido, mientras que la otra parece encajar mejor con la teología y el contexto. Por tanto, argumentan, la decisión no es necesariamente sencilla. A menudo emplean términos como "variante textual aceptable" para describir estas lecturas corruptas y sostienen que deberíamos aceptarlas como igualmente válidas.
Sin embargo, este enfoque plantea un problema grave. No existen dos Biblias igualmente válidas. No hay dos lecturas igualmente correctas. Una lectura es correcta y la otra es incorrecta.
Y en este caso, el contexto es de suma importancia. Levítico nos dice que solo la madre necesitaba purificación. Lucas describe el cumplimiento de esos días. Jesús no tenía pecado. La ceremonia de purificación simbolizaba la limpieza. Y Jesús mismo es quien proporciona la limpieza del pecado. Todos estos hechos apuntan en la misma dirección. "ella" es la lectura correcta.
La RV1960 modificó la lectura para seguir a Biblias inglesas corruptas
Existe otra cuestión importante que no debe pasarse por alto. La Reina-Valera 1909, sobre la cual se realizó la revisión de la RV1960, dice:
Y como se cumplieron los días de la purificación de ella…
La RV1909 seguía la lectura tradicional: "la purificación de ella". ¿Por qué, entonces, la RV1960 la cambió? Según José Flores (un traductor de la RV1960) en El Texto del Nuevo Testamento:
Un Principio añadido a la primera lista del Comité de Revisión de la Reina-Valera fue que: Dondequiera que la versión Reina-Valera se ha apartado del Textus Receptus (Texto Recibido) para seguir otro texto mejor, nosotros no volveremos al Receptus… En casos de duda sobre la correcta traducción del original, consultaremos preferentemente la English Revised Version (ERV) de 1885, La American Standard Version (ASV) de 1901, la Revised Standard Version (RSV) de 1946 y el International Critical Commentary.[1]
Esto es significativo porque la ASV, la RSV y la ERV dicen todas "la purificación de ellos" (their purification). Por tanto, la lectura de la RV1960 no debería presentarse como si el comité simplemente se hubiera enfrentado a un dilema textual imposible y hubiera llegado laboriosamente a la opción "de ellos". Sencillamente estaban siguiendo las versiones inglesas basadas en el Texto Crítico, que contienen errores y por esto cambiaron la lectura de la RV1909 y la tradición de la Biblia Reina Valera.
Conclusión
La lectura "la purificación de ellos", tal como aparece en la RV1960, la ASV, la RSV y otras versiones, plantea una dificultad teológica y contextual innecesaria si se sigue la lectura tradicional: "la purificación de ella".
La KJV utiliza "de ella". La Reina Valera Gómez utiliza "de ella". Jesús no necesitaba ser purificado. La purificación mencionada en Lucas 2:22 se refiere a la purificación de María, no a la de Jesús. La lectura "de ella" es la correcta.
No se debe defender la lectura "de ellos" de la RV1960 simplemente porque cuenta con respaldo manuscrito. Un error no se convierte en verdad por el hecho de aparecer en muchos manuscritos. No necesitamos justificar el error; debemos reconocerlo y corregirlo. Afortunadamente, la Biblia Reina Valera Gómez ha hecho precisamente eso.
[1] José Flores, El Texto Del Nuevo Testamento, (CLIE 1977), 323.




